
Antes de la primera relación sexual es importante saber que no hay prisa ni hay que dejarse presionar, debe ser siempre una decisión libre, responsable, informada y de mutuo consentimiento

Estar convencida/o de que la pareja genera confianza y seguridad
Conversar ampliamente sobre las condiciones y expectativas de las primeras relaciones sexuales. Cada quien debe revisar y compartir lo que espera vivir, el significado y el tipo de prácticas sexuales que desea, y si se siente preparada/o para experimentar
Decidir y planear por mutuo acuerdo cuándo, dónde y en qué condiciones se iniciarán, así como a qué método anticonceptivo van a recurrir para prevenir embarazos e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)
Asistir a servicios en espacios juveniles y a los servicios amigable para adolescentes, a fin de contar con información oportuna y científica sobre las relaciones sexuales seguras y protegidas, los riesgos y consecuencias, los métodos anticonceptivos, de prevención de ITS y la doble protección
Contar siempre, de manera explícita, con el consentimiento sobre el tipo de prácticas sexuales (con o sin penetración), el momento y las condiciones para realizarlas
Evitar la relación cuando hay abuso, imposición o violencia. Tales casos pueden considerase como agresión sexual o violación, hay que dar conocimiento a personas de confianza para saber a dónde acudir ante agresiones, para solicitar atención médica, psicológica y jurídica

Consentir y pedir consentimiento de las prácticas sexuales es respetar los derechos, establecer límites personales y respetar los de la pareja, en todos y cada uno de los encuentros sexuales.






El consumo de alcohol y de otras sustancias psicoactivas en personas menores de dieciocho años es alarmante; en la Ley General de Salud se equipara con corrupción de personas menores de edad, especialmente porque afecta el desarrollo físico y cognitivo de quienes tienen menos de 18 años, les hace más vulnerables a cometer daños contra la salud emocional y social, y se ha relacionado con prácticas sexuales inseguras que favorecen embarazos e ITS. Aunque el consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas es mayor entre los hombres, en los últimos años crece rápidamente en las mujeres. Las sustancias de uso más común y algunos de sus efectos son:
El alcohol es una de las sustancias más consumidas y peligrosas, aun cuando su uso está normalizado socialmente, su abuso está vinculado a riesgos, accidentes y a prácticas de violencia. El consumo de bebidas alcohólicas en dosis bajas, causa desinhibición y una leve euforia, por lo que suele acompañar las prácticas sexuales. Pero su abuso puede causar problemas en el organismo de mujeres y hombres, impedir tener relaciones adecuadas y satisfactorias, así como llevar a conductas de riesgo: olvido del respeto y cuidado, del uso del preservativo o del método anticonceptivo. También puede llevar a violentar a la pareja o a otras personas.
También conocida como mota, toque, churro, sus dos principales cannabinoides son el Tetrahidrocannabinol o THC y el Cannabidiol o CBD, que son los responsables de causar euforia, sensación de relajación y alteraciones en la percepción. Entre las sustancias ilegales es la de mayor consumo en el mundo, tiene usos médicos legítimos y su consumo recreativo es controversial. En las y los jóvenes, cuyo cerebro está en formación, puede tener efectos nocivos para la salud física y mental, también puede causar un hábito difícil de superar. Su combinación con alcohol es de alto riesgo.
Entre la diversidad de sustancias alucinógenas, naturales y sintéticas, las más importantes son el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), la psilocibina (se encuentra en variedades de hongos) y la mezcalina (se extrae del cactus llamado peyote). El LSD propicia conductas extravagantes y de riesgo durante “el viaje”, si se usa en combinación con otras sustancias aumenta el riesgo de generar problemas psiquiátricos y conductuales. En la tradición indígena, mazatecas y huicholes consideraban que ni los hongos ni el peyote debían asociarse con la actividad sexual.
La anfetamina es la molécula que da origen a la dextroanfetamina, la metanfetamina (conocido como cristal o ice) y el metilfenidato (Ritalin), estas sustancias se pueden ingerir, fumar, aspirar o inyectar. A excepción de las metanfetaminas, estas sustancias tienen usos médicos legítimos, pero cuando se desvían de estos propósitos, hay un uso abusivo que causa efectos dañinos sobre la salud mental y sexual. Quienes consumen cristal pueden involucrarse en problemas con la justicia, tienen mayor riesgo de embarazos, así como de contraer infecciones de transmisión sexual, como la infección por VIH. Ya sea por el intercambio de agujas no estériles y por el incremento del número de parejas sexuales.
La cocaína proviene de una planta llamada Eritroxilon coca. Su presentación puede ser un polvo blanco y fino que se puede aspirar por la nariz o inyectar en combinación con agua u otras sustancias. Otra presentación es el “crack”, “piedra” o “bote” que suele fumarse, ambas presentaciones tienen un alto potencial adictivo. Aunque se le ha atribuido un efecto afrodisíaco y para el desempeño sexual, a mediano plazo genera disfunción eréctil e incapacidad para llegar al orgasmo.
El éxtasis es el nombre de una sustancia sintéticamente producida en laboratorio (MDMA, 3, 4-metilenedioximetanfetamina) que puede ser de uso común en los raves y festivales musicales. Su consumo genera una sensación de cercanía con otras personas, incluso desconocidas, lo cual exige precaución para evitar situaciones de riesgo, además de llevar al olvido de prácticas preventivas como el uso del condón u otros anticonceptivos.
Son sustancias químicas, los más comunes son los solventes, combustibles, pinturas o nitritos que al ser aspirados causan un estado de intoxicación aguda y peligrosa, los poppers causan un efecto estimulante y vasodilatación en pocos segundos, lo que puede provocar desmayo y producir una caída por vasodilatación y baja presión. El uso de inhalables se asocia con mayor riesgo de ser víctimas de agresión sexual, así como de enfrentar embarazos no planeados a edad temprana.
Fumar tabaco afecta la salud sexual, tiene efectos sobre la erección y la excitación, en mujeres y hombres. Puede causar disfunción eréctil y crear deficiencias en el sistema cardiopulmonar, que a largo plazo deterioran otras fases de la respuesta sexual.
El PCP o también conocido como “polvo de ángel” es un anestésico que ya no se utiliza en la medicina por sus efectos nocivos, usualmente se fuma después de rociarlo en plantas. La ketamina es una sustancia de uso veterinario, se consume intranasalmente o se fuma, es muy potente y peligrosa, ya que induce la pérdida de conciencia y tiene riesgos severos que colocan en vulnerabilidad a las mujeres.
Las más comunes son las benzodiacepinas, sustancias que se usan en la medicina para tratar estados de ansiedad, pueden causar sedación, sueño, relajación muscular y un efecto anticonvulsivo. El mayor riesgo se asocia a su efecto depresor del Sistema Nervioso Central, además de la pérdida del estado de alerta puede causar dependencia y en altas dosis causar la muerte por paro cardio-respiratorio.
El uso de sustancias psicoactivas o drogas se ha convertido en un problema, especialmente durante la adolescencia y juventud, por ser las etapas en que más se experimenta y se consume.
Son sustancias derivadas de la goma de opio que se obtiene de la amapola o dormidera, los más comunes son la morfina, la heroína y la codeína. Ingerir, fumar o inyectarse estas sustancias provoca afecciones severas, especialmente porque son sustancias de gran potencial adictivo y pueden causar la muerte por sobredosis. En condiciones de dependencia, la sexualidad deja de ser importante para el usuario, debido a que lo único que se desea es seguir consumiendo la sustancia. Otro riesgo común es intercambiar sexo para conseguir la droga, intercambio de jeringas no estériles o prácticas sexuales sin protección con consecuencias múltiples para la salud mental y sexual: violencia, riesgo de embarazos involuntarios e infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH.


Toda relación afectiva tendría que generar confianza, seguridad y alegría. Pero desafortunadamente ocurren prácticas agresivas, violentas y tóxicas. Cuando tales agresiones se basan en las desigualdades entre mujeres y hombres, en el abuso de poder o en el desprecio hacia lo femenino se habla de violencia de género contra las mujeres. Existen distintos tipos y modalidades de violencias reconocidos por la ley, algunas de las más frecuentes son:

Acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.
Acto que inflige o impone daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas.
Cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima.
Toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima.
Son sustancias derivadas de la goma de opio que se obtiene de la amapola o dormidera, los más comunes son la morfina, la heroína y la codeína. Ingerir, fumar o inyectarse estas sustancias provoca afecciones severas, especialmente porque son sustancias de gran potencial adictivo y pueden causar la muerte por sobredosis. En condiciones de dependencia, la sexualidad deja de ser importante para el usuario, debido a que lo único que se desea es seguir consumiendo la sustancia. Otro riesgo común es intercambiar sexo para conseguir la droga, intercambio de jeringas no estériles o prácticas sexuales sin protección con consecuencias múltiples para la salud mental y sexual: violencia, riesgo de embarazos involuntarios e infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH.
Acto de caricias, acoso sexual, violación o explotación sexual, prostitución o pornografía a niñas, niños o adolescentes. Puede presentar consecuencias físicas, psicológicas y sociales graves a corto y largo plazo; también para sus pares, familias y comunidades. Incluyen riesgos de padecer infecciones de transmisión sexual, embarazo y maternidad forzados, trastornos psicológicos y dificultad para el estudio o deserción escolar.
Es el comportamiento agresivo a través de las tecnologías de la información y la comunicación con el fin de producir daño a otra persona. Se presenta de distintas formas, desde transgredir la intimidad, publicar información privada o falsa sobre la víctima, robo de identidad, extorsión, hasta el acoso sexual, la trata y la producción o difusión de pornografía. Este violencia
puede generar daños psicológicos o emocionales y sociales.
Es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres […] conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.


El noviazgo no es una obligación, sino una opción, tampoco es un medio para ser aceptadas/os.
Las relaciones de pareja, afectivas o de noviazgo tendrían que ser una oportunidad para disfrutar de forma conjunta la vida, para acompañarse en momentos de alegría o ante las dificultades, para hacer planes conjuntos en el presente y para el futuro.
Toda relación debe estar basada en el respeto y en una comunicación efectiva. Respetar es valorar y escuchar a la pareja, evitar toda ofensa o agresión y nunca imponer las propias ideas ni deseos, sino dialogar y consensuar.
Hay que evitar conductas machistas, que degraden o humillen a las mujeres o a los hombres, e impedir que los roles de género se conviertan en barreras para relacionarse respetuosamente.
Importa siempre que la pareja converse y comparta sus expectativas e ideas ante la posibilidad de tener o no relaciones sexuales, acordar el momento y las mejores condiciones para realizarlas, sin imponer la voluntad. Tanto ellas como ellos pueden y deben externar sus necesidades y deseos sexuales. Pero a diferencia de las caricias y besos, las relaciones sexuales pueden cambiar el significado del vínculo, e intensificar emociones como el enamoramiento, el deseo, los celos, el miedo a la separación, al abandono o al embarazo; prepararse oportunamente para evitar embarazos e ITS y respetar los derechos sexuales contribuye a una sexualidad más satisfactoria.
Cómo negociar el uso del condón con tu pareja
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