La aprobación de la Convención sobre los Derechos del niño en 1989, forma parte de los avances de reconocimiento y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes (NNA) durante el siglo XX. A partir de su entrada en vigor, la protección de sus derechos fue tutelados desde la normatividad internacional, los países se comprometieron a crear legislaciones y programas para que pudieran vivir en una sociedad que promoviera su desarrollo integral.

La Convención, es el primer instrumento normativo internacional que es jurídicamente vinculante ya que incorpora toda la gama de derechos: civiles, culturales, políticos, económicos y sociales.

La Convención establece derechos plasmados en 54 artículos, los cuatro principios fundamentales de la Convención son:  la no discriminación; el interés superior de niñas niños y adolescentes; a la vida, la supervivencia, el pleno desarrollo; y a la participación infantil.

En México a partir de la reforma de 2011 todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos se elevaron a rango constitucional con la modificación al artículo 1o y dejaron de existir las garantías individuales, ésas que el Estado otorgaba. Ahora el paradigma implica reconocer los derechos humanos como derechos inherentes a la persona, los cuales no pueden ser restringidos permanente ni temporalmente.

Desde 1990, la Convención sobre los Derechos del Niño es vigente en México; pero no se tradujo en un proceso de armonización legislativa ni administrativa. Fue hasta 2011 (21 años después) que la Constitución incluyó el principio del interés superior de la niñez y se consideró a niñas, niños y adolescentes personas titulares de derechos y participantes activos en todos los procesos políticos, sociales, económicos y pedagógicos que impactan su desarrollo.

El interés superior de la niñez, significa dejar atrás una mirada adultocéntrica, mirar a niñas, niños y adolescentes como el presente de la sociedad; significa poder participar de forma protagónica y convertirse en agentes de cambio; significa visibilizar que no es un grupo homogéneo y desde estas diferencias garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos.

Si revisamos los tratados internacionales, nacionales y locales, podremos ver el avance normativo en derechos de niñas, niños y adolescentes, pero después de más de 30 años de la Convención de los derechos del niño, ¿estará garantizada la participación protagónica[1]?

El cumplimiento efectivo de los derechos de niñas, niños y adolescentes, es un requisito esencial para lograr su desarrollo integral, y para impulsar la evolución de la sociedad mexicana, hacia una donde se garantice un clima de civilidad, paz, comprensión, respeto y bienestar (CNDH, 2020).

Necesitamos generar estrategias urgentes para pasar de la normatividad a la práctica, niñas, niños y adolescentes son agentes de cambio y su participación debe ser reconocida no sólo en la normatividad sino en la práctica social.

Roger Hart[2], propone 8 categorías de participación infantil en la sociedad en forma de una escalera, siendo que en el escalón más alto se miran las prácticas iniciadas por niñas y niños con las decisiones compartidas con los individuos adultos.

[1]  Alejandro Cussiánovich, define la participación protagónica como un desarrollo esencial de la vida personal de las niñas y niños para que puedan consolidarse como actores sociales, es decir reconocer a NNA como sujetos de derecho, con

[2] Erika Alfageme, Raquel Cantos, Marta Martínez, De la participación al protagonismo infantil, Plataforma de Organizaciones de Infancia, Madrid, abril 2003, disponible en https://www.sename.cl/wsename/otros/de-la-participacion-al-protagonismo-nov-2003.pdf, página consultada  el 26 de mayo de 2021.

Pero ¿Qué es el embarazo en adolescentesy cómo se relaciona la prevención con la formación lúdica, la convivencia comunitaria y la participación protagónica?

El embarazo en la adolescencia se define como aquel que se produce en una mujer entre el comienzo de la edad fértil y el final de la etapa adolescente. La OMS establece la adolescencia entre los 10 y los 19 años. El embarazo en adolescentes es un fenómeno que ha cobrado importancia en los últimos años debido a que México ocupa el primer lugar en el tema, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad. Asimismo, en México, 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Es así que, de acuerdo con estos datos, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años.  (Gobierno de México, 2020),

El embarazo en adolescentes es un tema suma importancia en términos de política pública pero también en términos de desarrollo personal de las y los adolescentes pues este afecta significativamente su salud, educación, proyecto de vida, relaciones sociales y culturales, su economía, entre otros aspectos. La maternidad y paternidad tempranas, suelen tener efectos negativos graves en los hijos e hijas de las y los adolescentes, exponiéndolos a condiciones adversas que obstaculizan su desarrollo. (ENAPEA, 2015). Además del embarazo, tener relaciones sexuales sin protección implica un riesgo permanente de adquirir una infección de transmisión sexual.

La ENAPEA contiene seis componentes encaminados a alcanzar el objetivo y las metas establecidos:

  1. Educación inclusiva, integral y flexible
  2. Educación integral en sexualidad progresiva e inclusiva
  3. laborales apropiadas para la edad y acordes a las capacidades
  4. Entorno habilitante
  5. Servicios de salud amigables, resolutivo, incluyentes y versátiles
  6. Detección temprana y atención de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes

En el Estado de Sonora, el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), es el encargado de dar seguimiento y evaluar las acciones que se establecen en la ENAPEA.

De acuerdo al informe GEPEA Sonora 2020, las Estadísticas de Natalidad del INEGI, durante el periodo 2010 – 2019 se registraron 1,826 nacimientos en mujeres adolescentes de 10 a 14 años. En el año 2010 se presentaron 200 nacimientos, cantidad que disminuyó a partir del 2015 hasta llegar a 143 nacimientos en 2019, lo que representa una reducción del 28.5% durante dicho periodo.

Contingencia sanitaria

De acuerdo a CONAPO se observará un impacto en  nacimientos de niñas y adolescentes por el confinamiento a causa de la emergencia internacional por COVID 19 ,  durante este periodo ha disminuido el acercamiento a los centros de salud para la adquisición de métodos anticonceptivos y  la mayoría de las estrategias en escuelas y comunidades fueron suspendidas.

En el ámbito estatal se “considera prioritario apoyar a las instancias municipales y locales con procesos de capacitación y el asesoramiento para establecer los mecanismos de articulación con las demás dependencias, así como las gestiones que permitan destrabar obstáculos y mejorar el rendimiento local”. (Gobierno de México, 2020),

Para contribuir a lo anterior, se requiere desarrollar estrategias y mecanismos para hacer efectiva y operativa la intersectorialidad que plantea la ENAPEA.

Diseñar estrategias y mecanismos para:

  • Mejorar la comunicación de GIPEA a GEPEAS y entre GEPEAS.
  • Capacitar a GEPEAS en: planeación participativa e intersectorial, elaboración de indicadores, gestión de recursos y presupuestos, etc.

¿Cuál es la importancia de realizar proyectos comunitarios desde lo lúdico formativo?

En tiempos de crisis, cuando los recursos escasean y la capacidad institucional se ve limitada, las mujeres y las niñas se enfrentan a repercusiones desproporcionadas con consecuencias de gran alcance que no hacen más que agravarse en contextos de fragilidad, conflicto y emergencia (ONU Mujeres, 2020).

Según INMUJERES (2020), las niñas y las adolescentes son los grupos más violentados, en donde la violencia sexual alcanza más del 90%, la violencia puede manifestarse desde expresiones afectuosas engañosas hasta abuso sexual y violación, con lo cual se están transgrediendo sus derechos y minando sus proyectos de vida.

El artículo 31 de la convención sobre los derechos del niño menciona que niñas, niños y adolescentes tienen derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, así como participar libremente en la vida cultural y las artes.

En la actualidad se le da una importancia menor al juego viéndolo como “pérdida de tiempo”, además de un derecho de NNA, el juego como herramienta de aprendizaje es fundamental en el desarrollo formativo. Las actividades lúdicas formativas no son un pasatiempo, es una forma de explorar de integrarse, de relacionarse, de aprender de sí mismo y de los demás.

Las actividades informativas propuestas en este proyecto, invitan a sensibilizar y a visibilizar a través de lo lúdico-formativo la importancia de:

  • Construcción de un proyecto de vida
  • La participación protagónica
  • Hablar de la niña o niño como protagonista de sus propios derechos.
  • Empatía
  • Gestión emocional
  • Asertividad
  • Fomenta la creatividad
  • Fomenta la construcción de herramientas para enfrentar la vida
  • Promueve el autoconocimiento
  • Favorece el trabajo colectivo
  • Promueve la toma responsable de decisiones

Todos los actores de una comunidad son importantes, se requiere para abonar a los objetivos del GEPEA, generar diversas estrategias que nos permitan fortalecer las relaciones sociales y con ello poder abordar de una forma integral diversas problemáticas en específico la prevención del embarazo en adolescentes.

El ser madres adolescentes propicia a la exclusión y discriminación en diversas esferas de la vida social ya que los estereotipos de género siguen fuertemente arraigados en la sociedad mexicana, este grupo se traslada a la vulnerabilización  que en repetidas ocasiones se ve traducido en violencia en el noviazgo, la deserción escolar, la integración al campo laboral sin estudios, riesgos a la salud, embarazos interrumpidos en clínicas clandestinas y la existencia de Infecciones de Transmisión Sexual.

Es por eso que la educación es el mejor método anticonceptivo, debe abordarse en todas las edades, donde se incluyan diversos programas basados en derechos humanos; la salud sexual y reproductiva tiene que ver con la integralidad de la educación formal emitida por el sistema educativo o de salud, con la información proveniente de su vínculo familiar, y con la recibida de su entorno generacional o comunitario.

Con el proyecto Sonora; Impulsando acciones afirmativas sobre Educación Integral en Sexualidad que contribuyan a la prevención y atención del embarazo infantil y adolescente en Sonora 2021, cuyo objetivo es: Desarrollar estrategias en educación integral en sexualidad y fortalecer capacidades de grupos multidisciplinarios y personal de GEPEA, mediante acciones que impulsen la prevención y atención del embarazo infantil y adolescente desde un enfoque de inclusión, derechos sexuales y reproductivos y perspectiva de género; se busca generar estrategias entre ellas, la promoción  de campañas lúdicos formativas, dirijidas a personas adolescentes  en los municipios del Estado.

Algunas de las estategias que se pueden implementar en los municipios son:

  • Estrategía Ni Violencia ni embarazo
  • Memorama #Yo EjerzoMisDerechos
  • Sabelotodo #YoDecidoMiFuturo

Bibliografía

  • CNDH, (2020), “informe 2020”, disponible en http://informe.cndh.org.mx/menu.aspx?id=50071
  • INMUJERES, (2020), “Indicadores básicos sobre violencia contra las mujeres”. México: INMUJERES. Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, INMujeres, disponible en https://www.gob.mx/inmujeres/acciones-y-programas/estrategia-nacional-para-la-prevencion-del-embarazo-en-adolescentes33454.)
  • Organización de las Naciones Unidas – Mujeres, (2020), “Los efectos del Covid-19 sobre las mujeres y las niñas”, ONU Mujeres, en: https://interactive.unwomen.org/multimedia/explainer/covid19/es/index.htm
  • Silvia Salinas Mulder, (coordinadora), (2014), “Vivencias y relatos sobre el embarazo en adolescentes”, México:UNICEF